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Este año no fue un año cualquiera. 
Fue un antes y un después. 
Un camino que me llevó a los lugares más oscuros de mí mismo y, poco a poco, también a los más luminosos. 
Empezó con un peso que no sabía nombrar. Lloré como nunca había llorado. Mi cuerpo hablaba por mí cuando mi mente ya no podía sostener más. Nunca pensé que una persona podía derramar tantas lágrimas en un mismo día. Busqué ayuda sin miedo: dos psicólogos, cambios de medicación psiquiátrica, grupos de apoyo para hombres en situación de crisis, ajustes personas, tropiezos. Recibí un diagnóstico que al principio dolió, que sentí que al principio me definió pero más dio claridad y explicación: Trastorno de estrés post-traumático. No era debilidad; era historia, mi historia la cual no puedo cambiar. Era la marca de lo que había vivido. Tuve que dejar mi departamento en Québec y regresar a México en medio del caos emocional. Lloré sin entender por qué. ¿No se supone que ya estaba seguro en las cuatro paredes de la casa de mis papás? Sentí que perdía estabilidad, identidad, rumbo. Pero aun así seguí caminando. Me metí a varios cursos para poder ocupar mi mente y tiempo, solo para darme cuenta que necesitaba reposo. Tuve que volver a Canadá sin sentirme listo, y aun así fui, solo por un simple trámite. Justo cuando empezaba a agarrar ritmo en mi vida, a tener estabilidad una rutina, el gobierno canadiense decidió por mi. Estuve 2 semanas en una ciudad nueva que me dio una nueva perspectiva. Gracias San Juan de Terranova. Al volver a México di muchos pasos, incluso los más torpes, me devolvieron un pedazo de mí. En México conecté con mi idioma, con mis raíces, con mi soledad. Descubrí partes de mí que había olvidado. Recordé cómo suena mi voz sin filtrar, cómo pienso sin traducir, cómo siento sin esconderme. Y entre todo ese remolino, encontré algo inesperado: una pasión real: la barbería. Un oficio que me regresó al presente, a mis manos, a mi cuerpo. Una actividad que me ancló cuando nada más lo hacía. Me di cuenta que puedo ofrecer a la gente más que un servicio, sino la oportunidad de que ellos se sientan mejor con ellos mismos. Y cuando un señor me abrazo después de hacerle un corte me di cuenta del poder que tengo para poder cambiarle el día a una persona. Este año también hubo pérdidas. Hubo decenas de despedidas y duelos. Me hubiera gustado compartir mi proceso con algunas personas, pero entendí que no todo lo que amamos está destinado a acompañarnos en todas las etapas. A veces la vida separa caminos para que cada uno crezca por su cuenta. Y eso está bien. Lo acepté con tristeza, pero también con respeto y honradez. Y entre tantas batallas internas, ocurrió algo profundo: me reconstruí. Conocí nuevas personas, celebré una Navidad en julio, hice amistades en lugares improbables, encontré momentos de paz en rincones inesperados. Viví, incluso cuando sentía que no podía. Avancé, incluso cuando pensé que me estaba rompiendo. Y hoy, después de doce meses que parecieron diez vidas, logro ver con claridad: Tengo residencia permanente canadiense. Tengo varios hogares físicos. Tengo una dirección. Tengo un rumbo. Y tengo una versión renovada de mí mismo. Este año fue una travesía. Una caída. Una búsqueda. Y finalmente, un renacimiento. No lo viví perfecto, pero lo viví con verdad. No siempre con fuerza, pero siempre con honestidad y amor hacia mi mismo. No sin miedo, pero nunca sin corazón. Hoy puedo decir que vuelvo a ser yo. No el de antes. Uno más profundo, más consciente, más Oski. Y eso, para mí, lo cambia todo. 
Sé que como ser humano nunca voy a alcanzar el grado de 'iluminación' y que problemas, confrontaciones, desafíos y dudas siempre habrán. Pero ahora he recuperado poco a poco lo que perdí en poco tiempo: mi paz, mi dirección, mi brújula interna, la motivación de vivir la vida. 
Oski, 2025.





13. Año del renacimiento

jueves, 4 de diciembre de 2025

Desde inicios de este año 2025 me di cuenta que estaba viviendo como robot y que no era feliz con lo que hacia; ni con mi trabajo, ni con mi departamento, ni con mi cotidianidad. Simplemente sentí que mi vida ya no era mía. 

Después de mucha introspección, terapia y muchas lágrimas me di cuenta de algo maravilloso: tengo libre albedrío, que mi vida me pertenece a mi y que yo soy mi mejor proyecto, con todo eso decidí que iba a tomarme un año sabático para trabajar en mi mente, espíritu y cuerpo físico. Tomar esta desición a mis 31 años no fue fácil, me tuve que enfrentar más que a las miradas y comentarios de personas, a mi mismo. Porque ¿No se supone que estaba viviendo mi vida de ensueño? Vivir en Canadá era lo que siempre había querido, tenía un empleo estable, vivía solo, tenía amigos, una vida social, pero simplemente me sentía vacío. Tuve que aceptar que esa vida ya no me estaba satisfaciendo, y lamentablemente lo que una vez fue mi sueño: estar en Canadá, se estaba convirtiendo en una cárcel. Tuve que ser honesto conmigo mismo y aceptar que quería regresar a mi país. 

El proceso o transición de poner mi vida en cajas no fue nada fácil, lamentablemente tuve un ataque de pánico una noche que me obligó a hacer la mudanza al día siguiente rápidamente puesto que ya no podía estar en mi departamento, ya se estaba convirtiendo en un detonante de mi ansiedad muy fuerte. También regresar de trabajar a ese departamento ya no se sentía como un hogar. Ya era regresar a cuatro paredes con muchas cajas y desorden, lo cual es contraproducente para una mente en caos.

24 de julio 2025. Tratando de organizar mi vida en cajas. Cosas de cocina se mezclaron con aparatos eléctricos, lo cual está bien.


24 de julio 2025. Mi departamento vacío. Fue la última vez que estuve presente en ese espacio. 


Mi amigo Mathis me ayudó con la mudanza, limpieza y la organización de todo. Tomé desiciones que para él no fueron las mejores respecto a mis cosas; tiré cosas útiles y las puse en la calle, pero le pedí que no juzgara mis desiciones, yo lo único que buscaba en ese momento era paz, la cual ya no tenía. ¿Cómo encontrar paz en medio de una mudanza? Cuando no tienes fecha de regreso a tu país, cuando no sabes donde vas a dormir los próximos días, cuando estás en medio de un proceso de residencia permanente que en cierto momento te va a pedir que regreses de nuevo a Canadá. Cuando dejas un lugar que hiciste un hogar, donde invitaste a tus amigos, donde viviste con tu pareja, donde vino tu familia, y simplemente es dejar ese espacio. Simplemente en esas últimas semanas de Julio todo fue demasiado, muchos duelos, muchos cierres, muchas despedidas y hasta luegos... al final solamente quedó agradecer a mi departamento avenue des Oblats en la ciudad de Québec. Después de eso fue poner las cosas más importantes para mi en 4 metros cuadrados.

24 de julio 2025. La bodega donde metí las cosas que quiero conservar a mi regreso. 


Dejé mi trabajo, mis amigos, mi vida en Québec para vivir de la manera que yo quiero en México. Al principio sentía que era pausar mi vida pero ahora me doy cuenta que es vivirla de una manera más simple y en sintonía conmigo y lo que busco. Pero no deja de ser fácil todo ese proceso y transición. Llegué a casa el 2 de agosto, un día después de mi cumpleaños y no todo fue magia y diversión. Lo que uno trae en la cabeza lo lleva a todos lados, ningún lugar te va a sanar y dicho y hecho: la primera semana lloré más de lo que me gustaría admitir, mis padres fueron muy pacientes conmigo y me alentaron para ir con el psiquiatra, donde finalmente recibí un diagnóstico que muchas veces me pasó por mi cabeza pero no creí que me ocurriría a mi: trastorno de estrés post-traumático.

Pastillas y terapia hicieron su efecto y en menos de dos semanas ya me sentía mejor, dormía mejor y sonreía más. 

En el momento que estoy escribiendo estas líneas es el 27 de septiembre del 2025 y aunque me daba miedo tomar pastillas porque no quería un diagnóstico me definiera, creo que fue bastante valiente de mi parte buscar ayuda y ahora me siento mejor. El Oski de enero 2025 que no tenía proyectos, metas ni objetivos se convirtió en el Oski de septiembre 2025 que tiene metas, objetivos y ganas de vivir.
 
Ahora mismo no sé si todas las cosas 'pasan por algo' pero algo que sí creo ahora es que de todo se aprende.

13 de septiembre 2025. Este soy yo en Dildo, Terranova y Labrador. Ahora sonrío y disfruto cada momento. Una amiga me dijo 'welcome back' y así me siento, de regreso a disfrutar la vida.


8. Année Sabbatique (le début)

sábado, 27 de septiembre de 2025

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