Advertencia: De ninguna manera incito explícitamente con esta publicación a realizar una ceremonia de Bufo Alvarius. Mi finalidad es solamente es informar y documentar mi experiencia con DMT y mi experiencia que hice en Punta Chueca, Sonora. La persona que decida asistir a esa ceremonia lo hará bajo su propio riesgo.
Dicho lo anterior, empiezo con mi experiencia ♡
Desde que regresé de Canadá empecé a buscar ayuda para mejorar mi salud mental de diferentes, maneras. Estaba tan mentalmente destruido y cansado que tuve que llegar casi corriendo al psiquiatra. Tomando terapia cognitivo del comportamiento también pude estabilizarme pero sentía que necesitaba ver más a mi interior para sanar y sacar cosas de mi pasado que no dejaban avanzar; quería deshacerme de esa opresión en el pecho que sentía desde hace 12 meses atrás... entonces haciendo una investigación entre retiros espirituales y uso de psicodélicos llegué a encontrar una ceremonia que se realiza en el norte de México con una toxina obtenida del sapo Bufo alvarius DMT (5-metoxi-N, N-dimetiltriptamina). Asi que utilizando el viejo y confiable Google encontré una pareja de regios en youtube que habían hecho esa ceremonia a inicios de este 2025. La experiencia que contaron me dejó atónito y con ganas de vivir eso. Básicamente sentí el llamado del bufo. En ese video de YT esos regios dejaron el contacto de la pareja que realizó el ritual, Damaris y Gil. Ellos pertenecen a los indígenas Seris, una comunidad que se encuentra al lado del Mar de Cortez en la zona del desierto de Sonora en el norte de México. Ni siquiera lo pensé 2 días y los contacté. Me respondió Damaris, una señora bastante agradable y amable explicándome con detalle de lo que se trata la ceremonia. Intercambiamos varios mensajes de texto hasta que finalmente tuve la fecha de confirmación de mi ceremonia con la toxina de Bufo alvarius.
Debo decir que Sonora me impactó mucho por su vegetación. Yo siempre he sabido que mi clima favorito es el desértico (y terminé viviendo en Canadá jajajaja) además de la propia vegetación puesto que amo los matorrales, los arboles y arbustos espinosos con hojas bipinnadas. Entonces todo este clima y ambiente fue bastante bueno para llegar con una buena energía a Punta Chueca, Sonora. Llegué a mediodía (y sin dormir) a la casa Damaris y Gil, y para mi sorpresa tienen una familia bastante extensa. Tan pronto al llegar mi recibieron como uno de ellos, con un abrazo y con una amabilidad inigualable. Literalmente me hiceron sentir como en casa. Otro miembro de la familia también salió a saludarme, un peludito de unos 12 años aproximadamente llamado Bernardo que se paró en dos patas y me puso su patita derecha en mi corazón, dejándome la marca de su pata tierrosa en mi playera negra. Me sentí muy honrado al recibir ese saludo de Bernardo porque sentí como si me dijera: Bienvenido a mi manada.
Con Gil me quedé platicando cierto tiempo hasta que después salió Damaris para explicarme un poco de la ceremonia y de cómo sucede todo. En algún momento de la conversación me preguntó: ¿Cuál es la pregunta con la que vienes a obtener una respuesta en esta ceremonia?. Me quede mudo. No supe qué responder, porque sé que tengo miles de preguntas en la cabeza pero la importante no la sé. Me dijo que no había ningún problema y que no era obligatorio que tuviera una, pero les hice saber que me había informado mucho respecto al DMT, el sapito, el tipo de cosas que se viven y ven en un trance y lo que podría (o no) suceder. Gil me contó que había vivido el ritual del sapito innumerables veces y que cada trance era diferente, que en uno logró ver a una persona muy importante para él ya fallecida y que en otro sintió la presencia de Dios mismo. Al escuchar eso me emocioné y me dio miedo al mismo tiempo, porque yo no sé qué me esperaría.
Creo que vieron mi cara de cansancio y me ofrecieron una cama para que me echara una siesta reparadora. Me dormí dos horas. Me desperté a las 4 de la tarde y una hora después ya estábamos estacionados llegando al lugar donde iba a iniciar la ceremonia.
Tan pronto llegamos me percaté que estábamos en un lugar donde se sentía una muy buena vibra, liberadora, con un cielo completamente despejado y un sol bastante agradable. Damaris me dijo que me quitara los zapatos y fue una hermosa sensación sentir los pies en arena de playa. Gil se apartó para preparar el terreno del ritual y Damaris me explicó un poco de lo que ibamos a hacer: me dijo que mirara directamente al sol y que aguantara lo más que pudiera, yo pensé que me iba a doler mucho pero tan solo pasaron 10 segundos para que yo me relajara y me sentiera cómodo con la luz del sol entrando directamente a mis ojos. Me hizo ponerme de frente al sol y extender los brazos, en ese momento ella encendió como una especie de antorcha hecha con sábila atada con estamble morado y me lo empezó a pasar por todo el cuerpo haciendo cánticos en idioma seri. Posteriormente me dio indicaciones de gritar tan fuerte, alto y extenso como yo quisiera, que nadie me iba a juzgar ni mirar feo. Cabe aclarar que no había nadie más que nosotros 3 en por lo menos 3 kilómetros a la redonda. Solamente unas personas que estaban en una lancha en el mar pero que tan pronto llegamos ellos se fueron. Entonces me sentí con la completa libertad del mundo de gritar, en donde solamente hice 3 gritos. Caminé 100 metros, directamente a la playa donde ya me estaban esperando Damaris y Gil adentro de un circulo creado en la arena. Me senté y empezaron a cantar mientras me daban tranquilidad con sus cánticos y su aura. Llegó el momento donde Gil se acercó con la pipa de vidrio con la toxina del Bufo.
Aquí quiero hacer un paréntesis para explicarles que en todo lo que duró la ceremonia, tanto antes, durante y después nunca sentí miedo, solamente una especie de nerviosismo por la novedad de todo esto. Adjudico esa tranquilidad a la amabilidad y el amor que Damaris y Gil desprendieron desde el momento que los conocí.
En 2017 tuve una cirugía de amígdalas y cuando estaba en la camilla en la sala de operación y me pusieron el oxígeno, empecé a sentirme nervioso y hasta escuchaba como la máquina empezaba a marcar mi ritmo cardiaco bastante agitado. Yo no tenía miedo a la cirugía en sí, lo que yo tenía miedo era a perder el control, el no saber de mi, el hecho de que el oxígeno me impidiera estar alerta. Básicamente, mi ego se puso nervioso por no poder estar en control de la situación...
Pero ese martes 14 de Octubre 2025 no era el caso, yo estaba listo, mentalizado y abierto a vivir lo que fuera, yo sabía que durante el trance no iba a estar 'en control de la situación' y justo eso fue lo que viví en ese trance de 10 minutos.
Tan pronto le di la primer bucanada a la pipa, sentí como la cara de Gil se iba pixeleando, y como mi cerebro se llanaba de hormigas corriendo por todos lados, como si mis conexiones neuronales se sintieran tangibles. Le di una segunda bucanada de aire más profunda y en ese momento no supe más de mi.
¿Qué sentí durante el trance?
Nada. No vi mi muerte, no vi a nadie en especial, al menos no espiritualmente. Solamente fue un vacío como cuando uno está durmiendo. Pero sí recuerdo algo muy importante y trascendental que me sucedía durante trance y por lo cual estoy bastante contento. Mi alma y mi ego estaban luchando por el poder, me explico. Así como en el 2017 yo estaba ansioso por perder el control, mi ego de nuevo estaba luchando por mantenerme alerta, por defenderme, pero ¿de qué? Si estaba bien protegido por Damaris y Gil, por mis amigos que me aman, mi familia que me esperaba en casa, por mi mismo si ya me estaba tomando un año sabático para cuidar mi salud mental, física y espiritual. Entonces lo que viví durante el trance fue el ceder el espacio del piloto de mi vida a mi alma. Sentí como estaba gritando desde el fondo de mi alma y escuchaba a Damaris cantarme cada vez más fuerte. Fueron dos o tres veces que sentía que gritaba mientras Damaris y Gil cantaban y utilizaban instrumentos para guiarme. Al abrir mis ojos estaba acostado boca arriba mirando el cielo azul de Sonora. Sonríendo Damaris y Gil me dieron la bienvenida y me dijeron que lo hice muy bien. Les dije que había vivido de manera tangible una pelea interna contra mi ego; ese que está lleno de rabia, celos, envidia, tristeza... y ahora solamente sentía una paz indescriptible en mi pecho, como si la tristeza se hubiera transformado en amor. Sentía como si mil kilos se hubieran quitado de encima. Después empecé a llorar. Pero ya no era el Oski de 31 años llorando, era el niño Oski de 6 años, el que se sintió incomprendido, solo, triste, abandonado. Sinceramente creo que estaba llorando cosas que estaban muy dentro de mi corazón y espíritu. Mientras lloraba Damaris y Gil me abrazaron y me dieron mucha contención. Me paré, extendí los brazos al cielo y agradecí a la vida por ese momento tan hermoso que viví.
A pesar de que no haber vivido una regresión, pasar el momento breakthrough (donde sientes que mueres), ni visitar nada de mi pasado, ni siquiera estar en presencia de Dios, me siento feliz de haber vivido lo que viví. Esa pelea contra mi ego es lo que necesitaba vivir en este momento de mi vida. He hecho mucha terapia y trabajo personal que siento que era lo que me faltaba. Dios es sabio, es inteligente y me dio lo que necesitaba en ese momento justo. Me puso a las personas correctas como Damaris y Gil que siempre estuvieron conmigo en ese momento. Me brindaron la confianza para yo poder sentirme tranquilo en ese momento tan vulnerable del trance y post-trance (cuando empecé a llorar como un bebé).
Aquí quiero agregar algo que es muy importante para mi. En el momento que entré al círculo en la arena, empecé a ver una mariposa negra que volaba alrededor de nosotros. No le presté atención inmediata, pero me di cuenta que era la primer mariposa negra que veía en esos últimos dos días. Sonora, o por lo menos el desierto de sonora está lleno de mariposas amarillas y monarcas. Pero negras no. Cuando Damaris me volvió a pasar la mini-antorcha de sávila la mariposa venía y se iba. Damaris al pasármela por el cuerpo mencionó que esa antorcha era la abuela, algo que no entendí realmente pero se refería como a la sabiduría de la abuela en la cultura seri. Cuando dijo la palabra abuela, todo hizo sentido para mi, esa mariposa negra era mi abuela materna (la cual nunca conocí porque trascendió de este plano 10 años antes que yo naciera). Después del trance la misma mariposa iba y venía. Le dije a Damaris la historia de mi abuela y como es que yo siempre he sentido la presencia de ella desde que era niño, sin verla pero que esta vez era la primera vez que sentía su presencia a través de la mariposa y me dijo que sí, que era ella y que durante mi trance esa misma mariposa estuvo volando, protegiéndome. El resto de mi viaje no volví a ver nunca mariposa que no fuera amarilla o naranja.
Minutos y horas después del trance me quedé muy relajado y feliz. Sentía (y siento) que dejé de cargar algo que ya no me pertenecía. No puedo decir que me he liberado de mi 'ego', porque al final soy humano y no soy perfecto, pero sí sentí que algo en mi cambió, además de la presencia de mi abuela que eso hizo sentirme más protegido.
Si tuve que viajar miles de kilómetros (porque fueron miles; Aguascalientes a Tijuana, luego a Hermosillo, y de ahí a Punta Chueca y lo mismo de regreso) para tener una pelea interna con mi ego y ganarla me doy más que bien servido. Me siento feliz y como dicen por ahí justo y necesario. Regreso a casa siendo el mismo Oski, pero sin una carga mental que ya no me pertenecía. En un futuro me encantaría volver a hacer lo del sapito, pero ya con otra mentalidad, tal vez más fuerte, en otra etapa de mi vida, donde ya no esté tomando antidepresivos y sea vegetariano. Porque cabe aclarar que no recomiendan hacer este tipo de rituales mientras tomas medicamento controlado.
Al final yo regresé a mi vida normal y retomé el medicamento (porque lo había suspendido 4 días antes del ritual, ¡cosa que no recomiendo!), mis rutinas y el ejercicio. Al final lo que ayuda a uno a tener una mejor vida es dormir bien, comer variado, hacer ejercicio tener una vida social decente, rodearse de gente linda, tomar terapia y en la medida de lo posible ser feliz con lo que se tiene. Yo no buscaba que el ritual con Bufo Alvarius me diera una perspectiva diferente de la vida, ni que me la cambiara, solamente quería saber qué más hay en este mundo para poder conocerme mejor.
Estoy satisfecho de haber vivido esta experiencia a mis 31 años, en este año sabático que estoy tomando y saber que no soy parte de la estadística que el sapito detona una psicosis (algo de lo que sí tenía mucho miedo).
Vuelvo a reiterar que no recomiendo a nadie vivir este tipo de rituales. Pero es una desición muy personal que si lo van a realizar que sea con gente preparada que tenga conocimiento de lo que es el Bufo, estar en una etapa de tu vida más o menos estable mentalente (¿porque quién está 100% estable en su vida?), llevar ropa clara, haber hecho ayuno de lácteos, carnes rojas y embutidos y sobre todo llegar sin expectativas y con el corazón abierto a la ceremonia.

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